domingo, 27 de julio de 2014


 
Ya no tengo paciencia

 
 
"Ya no tengo paciencia para algunas cosas,
no porque me haya vuelto arrogante, sino simplemente porque llegué a un punto de mi vida en que no me apetece perder más tiempo con aquello que me desagrada o hiere. No tengo paciencia para el cinismo, críticas en exceso y exigencias de cualquier naturaleza. Perdí la voluntad de agradar a quien no agrado, de amar a quien no me ama y de sonreír para quien no quiere sonreírme. Ya no dedico un minuto a quien miente o quiere manipular. Decidí no convivir más con la pretensión, hipocresía, deshonestidad y elogios baratos. No consigo tolerar la erudición selectiva y la altivez académica. No me ajusto más con la barriada o el chusmerío. No soporto conflictos y comparaciones. Creo en un mundo de opuestos y por eso evito personas de carácter rígido e inflexible. En la amistad me desagrada la falta de lealtad y la traición. No me llevo nada bien con quien no sabe elogiar o incentivar. Las exageraciones me aburren y tengo dificultad en aceptar a quien no gusta de los animales. Y encima de todo, ya no tengo paciencia ninguna para quien no merece mi paciencia."
 

 (Meryl Streep)
 
 

sábado, 19 de julio de 2014


CUENTO AFRICANO

La gallina de Guinea que se convirtió en hijo

 
 
 


Lo que se esperaba de un hombre rico como Mzizi –dueño de mucho ganado- es que tuviera mucha descendencia. Pero, desgraciadamente, su mujer, Pitipiti, no podía tener hijos. Ella lo estuvo consultando con mucha gente, sin embargo, aunque se gastaba mucho dinero en cuidados y medicinas para quedarse embarazada, seguía siendo estéril.
 
Pitipiti amaba a su marido y le daba mucha tristeza ver que su cariño hacia ella se iba desvaneciendo mientras él esperaba el nacimiento de un hijo. Finalmente, cuando ya estaba claro que Pitipiti no podía concebir hijos, su marido tomó por esposa a otra mujer. Entonces, se fue a vivir al gran kraal1 con su nueva y joven compañera, y Pitipiti oía las carcajadas que provenían de la choza de la nueva esposa. Pronto nació un niño y, después, otro.


Pitipiti fue a llevarles regalos a los niños, pero la nueva esposa la echó fuera.


Mzizi perdió el tiempo contigo durante tantos años...” –así se burlaba de ella la nueva esposa- “y mira ahora... ya ves en qué poco tiempo le he dado hijos; no queremos tus regalos”.


Ella buscaba en la mirada de su marido algún signo del amor que él solía mostrarle, pero todo lo que vio en él fue el orgullo que sentía de ser padre. Era como si ella ya no existiera para él. A Pitipiti se le heló el corazón, dio media vuelta y se dirigió a su solitaria choza, allí se echó a llorar. Ahora, eso era lo que le quedaba en la vida. Su marido no tendría a bien que ella se fuera lejos con sus hermanos, así que tendría que arreglárselas sin vivir a costa de nadie. Pitipiti se preguntaba si sería capaz de soportar tanta soledad.
Algunos meses más tarde, Pitipiti estaba arando sus campos cuando escuchó un ruido, era como un cacareo que provenía de unos matorrales cercanos. Detuvo a sus bueyes y se arrastró sigilosamente por la maleza, echando un vistazo por dentro. Allí, escondida en la oscuridad, había una gallina de Guinea. El ave la vio y se puso a cacarear otra vez.


Estoy muy solo,” –dijo la gallina de Guinea- “¿querrás que sea tu hijo?”


Pitipiti exclamó riendo: “¡Yo no puedo tener una gallina de Guinea como hijo! Todo el mundo se reiría de mí”.


Por la respuesta, parecía que la gallina de Guinea ya había desistido, pero no se rindió.


¿Me dejarás ser tu hijo sólo por las noches?” -preguntó- “Por las mañanas, puedo salir de tu choza muy temprano y así nadie lo sabrá”.


Pitipiti pensó en ello. En efecto, eso sí sería posible: si la gallina de Guinea estuviera fuera de la choza justo al amanecer, entonces, nadie tendría por qué saber que ella lo había adoptado. Y pensó que estaría bien eso de tener un hijo, aunque sólo fuera una gallina de Guinea.


Muy bien”, pensó, tras unos momentos de reflexión. “Puedes ser mi hijo”.

La gallina de Guinea estaba encantada y, aquella noche, nada más ocultarse el sol, entró en la choza de Pitipiti. Ella le dio la bienvenida y le preparó la cena, al igual que lo haría cualquier madre con su hijo. Los dos eran muy felices.


Pero la nueva esposa de Mzizi aún seguía riéndose de Pitipiti. Algunas veces, solía pasar por los campos de Pitipiti y se burlaba de ella, preguntándole por qué hacía crecer sus cosechas si, en realidad, no tenía ninguna boca que alimentar. Pitipiti no hacía caso de sus burlas, pero cada una de ellas era como una pequeña lanza afilada que le cortaba cada vez más por dentro.

Un día, desde el árbol donde estaba posada, la gallina de Guinea escuchó los insultos y cacareó furiosamente; aunque para la nueva esposa, aquellos sonidos sólo eran los sonidos de algún pájaro en un árbol.
Madre,” –le preguntó la gallina de Guinea aquella noche- “¿por qué aguantas los insultos de la otra mujer?
Pitipiti no pudo encontrarle una respuesta. A decir verdad, ella poco podía hacer ante ello, porque si se le ocurría ir tras la nueva mujer, entonces, su marido estaría muy enfadado con ella y a la vez podría echarla. No había nada que hacer.


No obstante, el ave pensaba de forma muy distinta. Él no estaba dispuesto a que insultara a su madre de esa forma, así que, al día siguiente, se levantó temprano y voló hasta el árbol más alto desde donde podían verse los campos de la nueva esposa. Allí, cuando despuntó el alba, cantó una melodía de las gallinas de Guinea:


¡Venid amigos, hay grano para comer!

¡Venid y comed todo el grano de esta mujer!


No tardó mucho tiempo la nueva esposa en darse cuenta de lo que estaba sucediendo. Gritando enojada, entró corriendo en los campos y mató a la gallina de Guinea de Pitipiti y también a sus amigos. Luego, se los llevó a su choza, los desplumó y empezó a cocinarlos.


La nueva esposa llamó a Mzizi para el festín y, entre los dos, se comieron todas las gallinas de Guinea de una sentada. Fue una comida deliciosa y ambos se encontraban muy contentos consigo mismos por haber empezado el día con tan buen pie.


Tan pronto como hubieron terminado el último bocado, Mzizi y la nueva esposa escucharon un sonido: alguien cantaba dentro de sus estómagos. Eran las gallinas de Guinea cantando sus canciones de gallinas de Guinea. Aquello, por supuesto, aterrorizó a la pareja y, a todo correr, echaron mano de dos largos cuchillos que se clavaron en el vientre para detener el ruido. Al clavar los cuchillos en su piel, la sangre brillante empezó a salir a borbotones y se desplomaron. Una vez en el suelo, la gallina de Guinea y sus amigos salieron de sus heridas cacareando con júbilo al verse libres. Pronto estuvieron en el campo, comiéndose todo el grano que quedaba.


Pitipiti estaba encantada porque ya no volvería a escuchar los insultos de la nueva esposa. Ahora sería la dueña del ganado de su marido y ésa era la causa por la que muchos hombres esperaban casarse con ella. Por supuesto, todos ellos estaban encantados con la idea de poder casarse con una esposa cuyo hijo fuera tan listo y tan especial.


[Alexander McCall Smith, “Guinea Fowl Child”, del libro de cuentos africanos The Girl Who Married A Lion, Canongate Books, Ltd, Edinburgh, 2004, pp. 1-4.]

 

Traducción de Teresa Iturriaga Osa

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Interpretación del cuento


<<La alquimia de lo femenino en la tradición oral>>

 
Por Teresa Iturriaga Osa
 
Dra. en Traducción e Interpretación






El cuento, venga de donde venga, siempre se mueve entre diferentes niveles de interpretación. El neurolingüista ruso A. R. Luria, en su obra Conciencia y lenguaje (1), ya decía que el nivel de lectura en cada ser humano depende del grado de apertura de las puertas de su percepción. Por tanto, el cuento nos habla de un modo personal según la dimensión de la lectura del texto en la que nos situemos, pero eso no tiene que ver con la formación académica ni con la inteligencia de los individuos, sino con la sensibilidad y con la frecuencia de onda que capten nuestros sentidos, es decir, con nuestra “agudeza emocional”.


Por consiguiente, se trata de cultivar esos sentidos externos e internos de los que vienen hablándonos desde hace siglos tanto los maestros occidentales como los orientales; ésa debe de ser la clave del éxito de cualquier acto de comunicación complejo y profundo. Parece que por ahí debe de encontrarse la salida del laberinto humano. De ahí que pretender entrar en una cultura –como la africana- a través de análisis teóricos y sesudos, además de ser agotador, tiene cada vez menos probabilidades de éxito. Por el contrario, dejar que los pueblos africanos nos tarareen sus cuentos al oído puede producir en nosotros el mismo efecto que un masaje relajante con esencias y aromas desconocidos que, automáticamente, harán caer las barreras defensivas que nos distancian. Escuchar sus historias alrededor del fuego es un buen camino de aproximación al “yo” de los “otros”. Porque el significado “no lógico” del cuento nos va adentrando por territorios intuitivos donde habita la esencia del ser humano y nos permite acercarnos con sigilo al pensamiento y a los comportamientos de otras culturas que, en muchas ocasiones, desde un punto de vista racional, no llegamos a comprender.


El cuento es un instrumento muy útil para la antropología entendida en el sentido más amplio del término, es decir, como un conocimiento del hombre que intenta descubrir los resortes secretos que le mueven. Todos hemos experimentado el choque cultural que se produce entre diferentes culturas cuando iniciamos un diálogo basado en conceptos; a menudo, suele levantarse ante nosotros una malla de prejuicios que encasilla nuestras mentes dentro un gran cuadrado de compartimentos estancos donde apenas divisamos lo que otro dibuja desde su celda correspondiente. Ahora bien, el cuento destruye esas barreras y nos deja en la arena de un patio de las culturas donde jugamos a hacer trazos que, entre todos, entendemos y adivinamos. El cuento es ese espacio lúdico donde cualquiera puede seguir las reglas de un juego universal donde no cuenta ni la edad, ni la piel, ni la religión, ni la ideología, ni la posición social, ni la riqueza, ni el género, pues es el territorio virgen de la espontaneidad y la imaginación. Allí todo el potencial del ser humano se despliega y lo más importante es dejarse llevar.


En ese sentido, el cuento africano de la gallina de Guinea puede comprenderse como fruto de una experiencia iniciática auténtica en la que se relacionan aspectos muy importantes del ser humano: lo antisocial y lo creativo. En el relato hay un simbolismo que está estrechamente ligado a la cosmogonía de lo femenino considerado como esa parte humana ingeniosa y artística que trasciende las convenciones sociales. La lectura de la exclusión de Pitipiti fuera del círculo -que representa el kraal- también puede interpretarse como el punto de partida donde el individuo comenzará a desarrollar otras fuerzas alternativas con las que hará frente al sistema pactado por la colectividad. Pero, paradójicamente, la expulsión de Pitipiti de la vida social y esa reducción de su espacio público a la choza van a producir en ella un efecto positivo porque su lejanía del discurso general, con el tiempo, le será de gran valor. En efecto, su exilio en la soledad, al igual que le sucedió a nuestro pensador Miguel de Unamuno, más que en desierto interior, se convierte en “su roca espiritual”, ya que el excluido vuelve sobre su propio recuerdo de libertad. Porque nacemos libres, aunque a veces se nos olvide.


Mujeres como Pitipiti son todas aquellas que, por cualquier circunstancia de la vida, tienen que salirse del círculo social porque ya no están bien vistas. En este caso, es la hora de la marginación, de la exclusión de la tribu, ya que el mundo tradicional africano no valora a la mujer estéril que no da hijos a la colectividad. Pero este sencillo cuento, de apariencia alegórica y cuyo lenguaje se asemeja al de las fábulas, encierra una gran enseñanza: es un canto a la libertad de la mujer como ser pensante, a su gran capacidad creadora y a su fertilidad imaginativa. Ciertamente, el mensaje del cuento es revolucionario. Ante Pitipiti se abre un nuevo mundo de posibilidades que dará sentido a su existencia más allá de ser “madre” y “esposa”. Y si estamos atentos al mensaje como ella, veremos que a través del cuento se están desmitificando esos valores absolutos de la cultura africana. En palabras de A. R. Luria: <<Así pues, tanto en las frases con sentido figurado como en los proverbios y en las fábulas, está presente un conflicto entre el texto abierto (o sistema de significados) y el subtexto interno o sentido. Para la comprensión de todas estas construcciones es imprescindible abstraerse del sistema inmediato de significados y separar el sentido que, en forma alegórica, se expresa en el sistema de significados externos desplegados>>(2).


En el cuento hay un impulso que da autoestima a la mujer inquieta y le invita a vivir por caminos no trillados que dan paso a una alquimia o transformación interna. Pitipiti debe detener los bueyes, olvidar el camino del surco y reptar por la maleza hacia lo desconocido. Ella busca y encuentra, aunque tenga el corazón roto de dolor. En muchos cuentos hay una transformación a partir de una herida que marca a la persona, y como dice A. M. Schlüter, maestra y estudiosa de la filosofía Zen: <<Esto que parece en primera instancia algo negativo, luego resulta no serlo. Ninguna herida de la vida, aunque pueda parecer lo contrario, a la larga deja de tener la posibilidad de convertirse justamente en una gran oportunidad. Los orientales dicen: la arenilla que se cuela en la ostra –lo cual es un peligroso accidente- es la que da lugar a la perla; si no se colara una arenilla, una impureza, no habría perla>>(3). Aquí, en este cuento, la mujer se enfrenta con su propia sombra, con su soledad en medio del vacío, pero aún así, ella sigue trabajando, porque cualquier evolución siempre pasa por ese seguir andando a través de las tareas más simples de la vida cotidiana y no hay que detenerse en ese abismo donde uno cree encontrarse. Es la solución que te llevará con todo tu miedo a la salida del túnel y, gracias a ese trabajo en soledad, verás la luz; es una esperanza, no es una utopía engañosa, es la verdad más grande que nos han dejado los sabios de todas las tradiciones.


Al final, lo negativo se transforma y se alumbra a una mujer nueva. Pitipiti está trabajando cuando oye una voz que no es más que su propia voz interior, escondida en la sombra y con ganas de ser escuchada. La gallina de Guinea es ella misma, es la rebeldía que vive en ella, la niña salvaje y libre que nunca deja salir a la luz, públicamente, porque en su cultura no está bien visto que la mujer africana proteste en estos casos de repudio y abandono. Es la voz de su ser interior que le está diciendo que ella también tiene derecho a vivir y desplegar sus alas de mariposa a pesar de que no pueda tener hijos biológicos. En este cuento, la mujer africana recobra su dignidad de reina por su gran potencial de creación en cualquier ámbito.


Este cuento establece sus vínculos con el lado femenino del quehacer humano y lo sitúa muy alto en la esfera de la cultura ancestral africana. Las interpretaciones que hayan podido hacerse de la incapacidad de la mujer a la hora de considerar su inteligencia creativa, sólo pueden entenderse desde la manipulación de todas las sociedades patriarcales en beneficio de los intereses masculinos y a su miedo al desarrollo de esa vertiente creativa femenina que, en lugar de dictar leyes rígidas y regresivas, busca relaciones humanas en libertad. El sometimiento, la jerarquía per se, la violencia, la intolerancia, no son más que reflejo de las sociedades ancladas en el miedo al cambio, y, en eso, la mujer que despierta no quiere participar más. Es evidente que la mujer ha tenido que claudicar en sus reivindicaciones de libertad en muchos momentos de la historia y bajo diferentes collares ideológicos y morales, pero hay en ella un espíritu de combate interno que le va hablando en voz baja y le susurra al oído, desde la sombra de su corazón, que hay un mundo fuera del jardín doméstico donde aún se puede ser feliz.


Es la gallina de Guinea la que cacarea en todo momento por nuestro interior. Es su canto de gallina de Guinea el que nos dice que si dejamos salir esa melodía de nuestra choza y dejamos que salga a la luz, trascenderemos las prisiones de los conceptos establecidos, ella nos invita a realizar nuestros sueños. Siempre ha habido “mujeres que corren con los lobos”(4) -como dice la doctora psicoanalista junguiana C. P. Estés- y también mujeres que corren y ríen con gallinas de Guinea en todas las culturas. Mujeres con dignidad. Al fondo de la espesura, si abrimos las puertas de nuestros sentidos, siempre nos esperará una gallina de Guinea para pedirnos que nos arriesguemos a abrazarla con fuerza y que la adoptemos como hijo. Un hijo que será legítimo y, sin duda, el predilecto de su madre, porque en esa decisión valiente ella se juega su destino.


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Notas bibliográficas:

(1)–(2) Luria, A. R. (1984): Conciencia y lenguaje, Visor Libros, Madrid. Traducción de Marta Shuare.

(3) Schlüter, A. M. (1996): El camino del despertar en los cuentos, Editorial Zendo Betania, Guadalajara.

(4) Estés, C. P. (2002): Mujeres que corren con los lobos, Ediciones B, Barcelona. Traducción de Mª Antonia Menini.


1 Kraal: núcleo circular de cabañas agrupadas en forma de colmena donde tradicionalmente vivían los zulúes y, en cuyo centro, situaban al ganado.


 

viernes, 11 de julio de 2014

 
POESÍA
 


 
Teresa Iturriaga Osa

 
Ven, mendigo


 
¿Por qué, perla azulina,
sigues mirándome de frente?
Bajas, subes,
te paras en los ojos.
Incansable, cruzas la frontera
y recoges mis mensajes
al regresar del horizonte.


Amante hueco de miedo,
me haces sirena viva,
tu vector bajo un secuestro.
Atraviesas incendios
sin colirios para el humo,
las orillas en mis playas calcinadas
por la merma de las huellas.


Y tus olas vienen, van,
bailan con besos, sellando envíos.
Sueños, soledad, una botella
lacrada en flor salitre.
Mar
Mar
Mar


Mar mendigo
que me hurgas los bolsillos.
Despeinada línea de sales,
piel herida, broche albur,
esponja de la inmensidad.
Ven a frotar mi cansancio...
Yo te dejo.

viernes, 4 de julio de 2014

 
10 Frases que hacen de Ken Robinson
el mejor docente del mundo
 

 

¿Quién es Ken Robinson? Ken Robinson es, probablemente, el mejor educador del mundo. Sé que es una afirmación arriesgada. Por eso te pediría que leyeras estas 10 razones que desarrollaré en este artículo para que veas cómo su visión del mundo educativo supone una transgresión y una auténtica declaración de intenciones. Cuando Ken Robinson habla no enseña, inspira. Ese es su gran valor.



Sir Ken Robinson
 
 
 

¿Qué 10 razones hacen de Ken Robinson el mejor docente del mundo?

Llevo un tiempo siguiendo la figura de este extraordinario educador. Lo cierto es que tenía este artículo pendiente desde hacía algún tiempo. En él mi pretensión es darte a conocer 10 reflexiones que creo que pueden cambiar tu percepción de la educación actual. ¿Me acompañas?

 
1. La imaginación es la fuente de todo logro humano.
  • Esta es la primera frase que te encuentras al entrar en la página web de Ken Robinson. Buena parte de su pensamiento gira en torno a varios ejes. Uno de esos ejes es, sin duda, la importancia que concede a la imaginación y, sobre todo, a la originalidad. Ken Robinson no concibe una educación que no se base en potenciar la inteligencia. Precisamente será esta inteligencia la que nos distinguirá y la que enriquecerá la sociedad.
2. Si no estás preparado para equivocarte, nunca llegarás a nada original.
  • Ken Robinson es tremendamente crítico con la visión de la educación actual. Uno de sus argumentos es que penaliza el error y la equivocación. Penalizar el error mientras se educa es sencillamente una paradoja, porque es a partir del error de donde podemos sacar las mejores enseñanzas. El error debe verse como un proceso positivo dentro del propio aprendizaje del alumno.
3. Las escuelas se parecen a las fábricas.
  • En el siglo XXI aún mantenemos una estructura educativa industrial. Ken Robinson critica que en muchos centros educativos los alumnos se parezcan más a obreros que a estudiantes. Cuestiona la rigidez de los horarios, la separación de los alumnos por edades, la descompensación horaria de las materias y el hecho de priorizar el producto manufacturado al talento y a la creatividad.
4. La creatividad se aprende igual que se aprende a leer.
  • El concepto de creatividad es una constante en la obra de Ken Robinson. Y en este sentido la figura del docente resulta determinante para que el alumno fomente dicha creatividad en su centro educativo. Desgraciadamente, el modelo educativo actual mata la creatividad, no potencia el talento, sino que prioriza el resultado final más que el proceso en sí.
5. Es necesario potenciar la diversidad.
  • Si el docente es capaz de potenciar la originalidad y el talento en sus alumnos, entonces habrá logrado algo tremendamente importante: superar el modelo industrial basado en la homogeneización del producto. Las fábricas producen. Y el producto que se crea es siempre el mismo producto. ¿Es eso lo que queremos de nuestros  alumnos? ¿Es este nuestro ideal de enseñanza? Mediante la creatividad y el talento hacemos posible la diversidad. Para Ken Robinson dicha diversidad es uno de los activos más importantes que existen en la sociedad actual. Para Ken Robinson cuanto más creativos sean los niños, más posibilidades tendrán de autorrealizarse. Según Ken Robinson, la única forma de detectar talentos es hacer pensar a los alumnos de forma diferente.
6. La educación del talento no es lineal.
  • Otro de los grandes errores del sistema educativo actual es pensar que el conocimiento es lineal. Para Ken Robinson el aprendizaje no es lineal, sino orgánico, porque el mundo actual ha dejado de tener una concepción lineal para pasar a tener una visión global. La escuela se ha obsesionado en hacer creer al alumno que su destino pasa por la universidad. De hecho, explica Ken Robinson que en una guardería leyó un lema que decía: la universidad empieza en la guardería. Para Ken Robinson esta cita es errónea. La guardería empieza y acaba en la guardería. En eso consiste la educación orgánica. ¿Quién les puede asegurar a los niños de tres años que el futuro pasará por la universidad?
7. Los niños de ahora harán trabajos que aún no están inventados.
  • En la línea del pensamiento lineal encontramos esta otra frase de Ken Robinson. Actualmente, estamos enseñando en los centros educativos contenidos que no tenemos ni idea de si servirán o no dentro de un período relativamente corto de tiempo. Esto debería hacer pensar a los docentes y hacerles ver que lo que importa no es lo que enseñan, sino cómo enseñan para que sus alumnos puedan aprender por sí mismos cuando en un futuro no muy lejano deban llevar a cabo actividades que ahora ni imaginamos que desarrollarán. El saber no está en los libros de texto, sino en la imaginación y el talento que puedan desarrollar los alumnos.
8.  La creatividad es tan importante en educación como la alfabetización, y por eso debemos tratarla con la misma importancia.
  • Otro de los grandes problemas de la educación actual es que no se da la misma importancia a la alfabetización que a la creatividad. Basta mirar la descompensación de las asignaturas de las diferentes etapas educativas. ¿Por qué puede ser? Yo creo que la respuesta es muy sencilla. Es muy fácil enseñar a leer y a escribir, pero como docentes no tenemos ni idea de cómo enseñar a ser creativos. Es por ello que debemos aumentar el tiempo que le dedicamos a preparar una sesión lectiva y bajar nuestra productividad en beneficio de la creatividad de nuestros alumnos. Cuanto más pensemos, más creativos seremos. Si los docentes somos creativos, entonces será muy fácil enseñar creatividad en la aulas, independientemente de las materias que se impartan.
9. La gente produce lo mejor, cuando hace cosas que ama, cuando está en “su elemento”.
  • El concepto elemento es un término al que Ken Robinson hace a menudo referencia. Cada individuo debe buscar “su elemento”, es decir, debe ser capaz de encontrar por sí mismo o mediante la ayuda de otros sus aptitudes, sus pasiones, sus actitudes y sus oportunidades. Estos son los cuatro pilares fundamentales para el crecimiento personal de los individuos. Tenemos la obligación de descubrir qué se nos da bien y qué nos encanta hacer. Consiguiéndolo será como podremos autorrealizarnos y contribuir para crear una sociedad mejor. De ahí que como docentes debamos superar el pensamiento ilustrado basado en el análisis y en la lógica para sustituirlo por un sistema educativo holístico, abierto, flexible y diverso. Sólo siendo creativos dejaremos de ser conformistas.
10. No es acerca de estandarizar la educación, es acerca de subir el estándar de la educación.
  • El error del sistema educativo actual se debe a la estandarización. Estandarizar la educación no hace más que limitar la educación de nuestros alumnos, porque frena las aptitudes y el talento. A mayor estandarización mayor fracaso escolar, mayor abandono escolar. De ahí que sea necesario modificar el paradigma educativo actual donde la mecanización de los contenidos está por encima de la búsqueda del talento.

Estas son las 10 reflexiones que he querido compartir contigo acerca de Ken Robinson, probablemente, el mejor docente del mundo.
Algunos libros de Ken Robinson que te pueden interesar:

Fuente: www.justificaturespuesta.com
 

sábado, 28 de junio de 2014


LA FUERZA DE LA PALABRA

Por Teresa Iturriaga Osa
 
 


 
        Sigo creyendo -a pesar de los tiempos que corren- en la fuerza de la palabra como lugar de encuentro entre semejantes y diferentes. Una sociedad democrática se diferencia de cualquier oligarquía en su modo de resolver los conflictos, en sus argumentos para dar sosiego y respuesta a las quejas, opiniones o sentimientos de razón contraria. Por ello, la palabra es una herramienta indispensable en la construcción de una civilización de paz, sin las viejas estrategias del bruto. La palabra establece las bases de una sociedad en la que puede desarrollarse sin freno la cultura. De ahí la importancia de los foros de expresión. Sabemos que comunicarse con los demás es un signo de madurez, aunque muchas veces no nos apetezca salir de la reclusión y hablar con el otro, pero así se vence la gravedad y el autismo que nos enferman poco a poco hasta morir de aislamiento. En ese sentido, utilizar la pluma se convierte en una especie de arte de la esgrima, una técnica oriental en la que todos deberíamos ejercitarnos para ofrecer soluciones. Porque escribir, en definitiva, expresarse, es luchar con eficacia, como quien tiende "una mano de hierro en guante de terciopelo", nos dicen los maestros orientales.

        La libre expresión nos educa en la tolerancia, una escuela de respeto que nos ayuda a aceptar todas las visiones y a no ser absorbidos por un sistema que anula tanto el espíritu crítico como el de consenso. Nos referimos al pasotismo, a la dejadez y al estado de idiotez en el que se sumergen las sociedades occidentales a pasos agigantados. Es el letargo al que nos va llevando la consagración del mito de plástico en una sociedad de consumo donde se valora más la silicona que una buena gimnasia de neuronas. Asistimos, día a día, a un mercado de espectáculos donde los sentimientos cada vez tienen menos cabida y la nada avanza sin fe en lo humano. El escritor Pedro Salinas ya lo expresaba así en el ensayo titulado "El defensor" (1948):

 
"No habrá ser humano completo, es decir, que se conozca y se dé a conocer, sin un grado avanzado de posesión de su lengua. Porque el individuo se posee a sí mismo, se conoce, expresando lo que lleva dentro, y esa expresión sólo se cumple por medio del lenguaje. Hablar es comprender, y comprenderse es construirse a sí mismo y construir el mundo. A medida que se desenvuelve este razonamiento y se advierte esa fuerza extraordinaria del lenguaje en modelar nuestra misma persona, en formarnos, se aprecia la enorme responsabilidad de una sociedad que deja al individuo en estado de incultura lingüística. En realidad, el hombre que no conoce su lengua vive pobremente, vive a medias, aún menos. ¿No nos causa pena, a veces, oír hablar a alguien que pugna, en vano, por dar con las palabras, que al querer explicarse, es decir, expresarse, vivirse, ante nosotros, avanza a trompicones, dándose golpazos, de impropiedad en impropiedad, y sólo entrega al final una deforme semejanza de lo que hubiese querido decirnos? Esa persona sufre como de una rebaja de su dignidad humana. No nos hiere su deficiencia por vanas razones de bien hablar, por ausencia de formas bellas, por torpeza técnica, no. Nos duele mucho más adentro, nos duele en lo humano; porque ese hombre denota con sus tanteos, sus empujones a ciegas por las nieblas de su oscura conciencia de la lengua, que no llega a ser completamente, que no sabremos nosotros encontrarlo. Hay muchos, muchísimos inválidos del habla, hay muchos cojos, mancos, tullidos de la expresión".

 
        Por consiguiente, hay que volver a los orígenes. La palabra es nuestro camino de evolución como especie, es lo que nos eleva por encima del reino de las bestias. No lo duden: la palabra es el futuro.

 
 


jueves, 19 de junio de 2014

 
                      POESÍA
 
           <<Niña y mar>>

 
 
 


        Mira a esa niña adentrarse en el agua.
Pequeño trébol de cuatro hojas,

amazona de espumas cabalgando la marea.
        Por flotador, pulseras al brazo, solo luz.


        Cruza tumbas de aguavivas,
dos peldaños de honda orilla,
un crispado mar con las fauces locas de sal.
        Ella es caricia, le despeina las entrañas a su amigo.


         Y avanza como un abrazo sin miedo,
surfeando una espalda de olas,
sin atender silbatos, temor de hombres, avisos.
        Nada y nada... ahí va... con su madre dentro.



Teresa Iturriaga Osa


Las Palmas de Gran Canaria, junio 2014.






martes, 10 de junio de 2014


“El Patio” Antiques:

la exquisita tienda de Terri Silverstone

 

Por Teresa Iturriaga Osa

 
 
IN MEMORIAM


 

ENTREVISTA



Yo pagaría por estar aquí. La tienda es toda mi vida. Es más importante que cualquier otra cosa en mi vida. Lo paso tan bien... Es como un club. Y, aunque me toque el primer premio de la lotería, voy a continuar aquí, porque si no tengo una actividad, me aburro muchísimo.”



- Terri, si quieres, vamos a empezar nuestra charla recordando un poco los orígenes de esta tienda... Cuéntame cómo llegaste a Canarias y cómo se te ocurrió abrir una tienda de antigüedades en Las Palmas...

- Bueno, yo abrí esta tienda en el mes de octubre del año 1968, pero yo ya llevaba nueve años aquí, porque yo llegué a Las Palmas a finales de 1959. Durante varios años venía a pasar los inviernos, ya que en verano iba a Grecia, tenía un trabajo allí. Volvía aquí hacia el mes de octubre, noviembre... y me quedaba hasta abril o mayo.

- ¿Te quedabas a pasar el invierno para no sufrir el frío de Europa?

- Sí.

- ¿Y empezaste tú sola en el mundo de las antigüedades?

- No, fue con mi amigo Bertrand, un amigo francés que es como si fuera mi hermano. Yo no tenía dinero entonces, así que él puso el dinero y yo el trabajo. Pero a los dos años, le devolví su dinero y me quedé yo sola con la tienda.

- Después de muchos años me parece que has conseguido una lista de buenos clientes.

- Sí, bueno, fue haciéndose muy poco a poco, tardé bastante en formarla, porque los tres o cuatro primeros años tenía que suplementar lo que podía ganar con traducciones y trabajitos, porque...

- No era fácil empezar.

- No. Y además, yo no tenía experiencia y tampoco tenía bastante mercancía, porque para vender bien hay que tener la tienda a tope. Yo cogí la tienda de Nicolás Brusilowski, un amigo, y él me dejó en depósito unas cuantas cosas que le quedaban de su mercancía para liquidar, pero los precios eran exorbitantes. Todo el dinero que gané en la tienda durante varios años lo invertí en más mercancía. Sobre todo, los primeros años traía mercancía de Inglaterra y algo de Turquía, porque en verano, como suplemento, vendía ropa muy original, un poco hippie, pero muy especial, con bordados, etc. Era ropa que no existía aquí, yo fui la primera en traer ese tipo de prendas. En cuanto a los muebles y los cuadros, vendía poco al principio, pero después de cuatro o cinco años, cada vez fue vendiéndose más y yo iba mejorando la calidad también. Luego, empecé a comprar en Francia, en París, y mezclaba entonces los muebles antiguos ingleses con algunos franceses también.

- ¿Y las joyas que se ven aquí?

- Bueno, esto de las joyas es relativamente nuevo, porque los primeros años no vendía joyas. Empecé... pues... hará... diez años más o menos.

- Y proceden de diferentes países, ¿no? Por ejemplo, tienes joyas del Tibet, de Estambul...

- De Nepal también. Cuando yo voy de vacaciones a destinos exóticos, suelo traer cosas de esos lugares.

- Bueno, yo siempre te he dicho que para mí es increíble que viajes sola por esos países donde no conoces prácticamente a nadie y te adentres en territorios donde supongo que tendrás que acceder a las aldeas para contactar y negociar con los artesanos... Cuéntame esa experiencia.

- Bueno, por ejemplo, en la India y en Nepal, la “lingua franca” es el inglés, y como yo soy inglesa...

- ¿Pero eres bien recibida como mujer en esas culturas? ¿No te da un poco de miedo?

- Noooo... al contrario. ¡Todo lo contrario! En los países donde hay budismo, se puede salir a la calle cubierta de joyas a las tres de la madrugada, bueno... en realidad, a las tres de la madrugada no hay nada que hacer en esos países, es para acostarse a las diez y media y levantarse a las seis y media. Allí no hay disipaciones nocturnas, por desgracia... Ja, ja, ja.

- Ya. Pero tú vas tranquila, quiero decir que no hay delincuencia.

- No, también es que voy a sitios pequeños como Katmandu... Bien, es una ciudad grande, pero no pasa nada, en absoluto. Además, siempre voy con dos o tres amigas o con un grupo pequeño. A mí no se me ocurre tener miedo, ni en Estambul tampoco tengo miedo, no.

- Y cuéntame algo de tu último viaje a Nepal, de donde proceden estas joyas. Sé que fue muy interesante para ti en todos los sentidos, ¿contactaste con nuevos artesanos al azar o ya llevabas una ruta preparada?

- Fui con un grupo en un viaje organizado, pero con tiempo libre, y en casi todos los sitios, la gente venía desesperada porque ya no hay turismo, por la situación, que desde hace cuatro años va cada vez peor. Ya casi no hay turismo en Nepal. ¡Sólo quedamos los intrépidos!

- ¡Como tú!

- Sí, claro, sólo los intrépidos siguen yendo allí. Pero ahora está peor aún que cuando fui yo por última vez. Allí la gente se acerca a ti desesperados por vender. Yo nunca regateaba con la gente porque son tan pobres que me parece de mal gusto hacer esas cosas, pero hay gente que sí lo hace y se aprovecha de esa situación. Los precios son tan bajos de cualquier forma... que...

- Ellos trabajan el oficio por vía familiar, se lo enseñaron sus padres, sus abuelos...

- Sí, y en Nepal, lo mismo que en la parte de la India de los Himalayas, hay muchísimos refugiados tibetanos y traen las joyas que pueden como lo único que pueden sacar del país.

- Y en cuanto a los muebles, escritorios, vitrinas, mesitas, etc., ¿vendes muchas antigüedades de este tipo?, ¿cómo está la situación actualmente?

- Los muebles van vendiéndose muy lentamente.

- ¿Tú crees que ha cambiado el gusto de la gente o es por motivos económicos?

- Sí, claro, es por una cuestión económica, porque algunas personas hablan de “minimalismo”, pero eso no es nuevo, esa tendencia lleva ya siete u ocho años. Además, el “minimalismo” está muy bien si tienes una estatua griega o romana y un picasso, porque entonces no necesitas otra cosa... como mucho una planta... Pero si no tienes esas posibilidades, es mejor poner una atmósfera en tu casa con muchos objetos y cuadros, porque tener “minimalismo” con cosas de Ikea o de El Corte Inglés... psss... no tiene ningún interés.

- Terri, ya casi no quedan anticuarios en Las Palmas, aparte de Guillermo y José Luis y... ¿Hay alguien más? ¿Cuántos sois en total?

- Sí, somos tres los que quedamos. El Encante, Guillermo, que actualmente está cerrado por reformas, y yo. Y... ¡todos nos quejamos! Ja, ja... pero... ¡bien! Bien, porque finalmente logro cubrir los gastos. Yo pagaría por estar aquí. La tienda es toda mi vida. Es más importante que cualquier otra cosa en mi vida. Lo paso tan bien... Es como un club. Y, aunque me toque el primer premio de la lotería, voy a continuar aquí, porque si no tengo una actividad, me aburro muchísimo.

- Sí, sí, eso se nota. Se nota que te apasiona tu trabajo. Y, para terminar, dime cuál será tu próximo viaje, ¿dónde te vas esta vez?

- Uf... me gusta tanto la India... que me gustaría volver otra vez a la India. Pero no sé, tal vez, la India del Sur. O... si no... tal vez Samarcanda y la Ruta de la Seda... Y un día al Japón. Y un día a Australia, también. Ja, ja, ja... Pero esos son viajes muy caros, porque si voy a Australia, por lo menos, voy por un mes, porque cansa mucho, y lo haría en dos partes, además.

- Bien, querida Terri, ha sido un verdadero placer charlar contigo y disfrutar del café de Manolo esta tarde. Y, desde aquí, invito a todos aquellos que aman la belleza a que se pasen un día por la calle Constantino, nº 7, y se atrevan a cruzar el antiguo pórtico de esta preciosa tienda de antigüedades que esconde tesoros como los de los cuentos de “Las mil y una noches”. Orfebrería de Nepal, Estambul, Samarcanda... En fin... La tienda debería llamarse “Tentation Terri...ble”, casi no puedo resistirme al deseo de llevarme todo lo que estoy viendo en las vitrinas. ¡Qué preciosidad!


(Reportaje publicado antes de su fallecimiento hace unos meses. Es un homenaje, un recuerdo a una mujer valiente y creadora. Descanse en paz.)