lunes, 25 de agosto de 2014

Por la creación artística de las mujeres

 
 

     
  • La Diputación de Valladolid convoca el concurso 'Artistas por la Igualdad' para las modalidades de grabado, escultura y fotografía
  • La Diputación de Valladolid ha puesto en marcha un nuevo concurso para fomentar la creación artística de las mujeres artistas de la provincia, en la modalidad de grabado, escultura y fotografía. La Comisión de Igualdad de Oportunidades y Cultura de la Diputación, presidida por Artemio Domínguez, ha informado la propuesta que se enmarca en el V Plan de Igualdad de Oportunidades de Mujeres y Hombres y contra la Violencia de Género en la provincia y que será aprobada en la próxima Junta de Gobierno de la Diputación.

Los trabajos premiados –tres en cada modalidad- permitirán a la Diputación disponer de las obras de arte necesarias para entregar los galardones a los premiados de las dos ediciones de los Premios de Igualdad de Oportunidades entre mujeres y hombres en el ámbito empresarial, que se convocarán en 2015 y 2017, y de la Beca de investigación en materia de Igualdad de Oportunidades, en 2016 y 2018. Dos grabados originales de la misma tirada premiarán a las empresarias individuales, y un tercer grabado irá a parar al Fondo de Bienes Artísticos de la Diputación. Por su parte, dos esculturas originales de la misma edición limitada serán los galardones que recibirán las ganadoras en la modalidad de empresas; la tercera escultura pasará a integrar el Fondo de Bienes de la Diputación. Los investigadores que ganen la Beca de la Diputación, una en cada edición convocada, recibirán cada uno una fotografía original de la misma edición limitada; la tercera fotografía premiada se incorporará al patrimonio artístico de la Diputación.
El presupuesto que la Diputación destina al concurso asciende a 7.000 euros que financiarán la adquisición de los tres grabados ganadores, con 1.900 euros; la compra de tres esculturas premiadas por las que la institución abonará 3.600 euros; y la de tres fotografías ganadoras por las que aportará un total de 1.500 euros.
El plazo para presentar las obras a concurso se abre del 1 al 26 de septiembre, ambos inclusive. La temática será libre; se admitirán todas las técnicas y procedimientos y todas las corrientes o tendencias estéticas.
 
 

jueves, 21 de agosto de 2014

 

Amándome, de Cristina Rey-Vera Sur

 
 
UN LIBRO ESCRITO
 CON EL CORAZÓN
PARA LEER CON EL CORAZÓN
 
Encontrar el propio lenguaje es encontrarse a una/o misma/o y el primer paso para AMARSE.
Las creencias limitantes que habitan en nosotras/os nos impiden conectar con nuestra forma de expresarnos y, de esta manera, se nos dificulta el camino del autoconocimiento. Es importante sentirnos y creernos LIBRES para ser, para decir, para escribir, etc… Esto nos lleva a nosotras/os, a nuestra autenticidad, nos ayuda a reconocernos, a aceptarnos tal cual somos y, por tanto, a AMARNOS.
Siento que esta fue una de las cosas más importantes que supuso para mí el escribir AMÁNDOME
Además, Amándome es la transformación auténtica de una mujer desde el desamor al amor interior, desde el inconsciente a la plena consciencia; es el renacer de su creatividad y su libertad escribiendo a cada momento, día tras día, menstruación tras menstruación, estación tras estación; es un viaje de ida y vuelta desde la oscuridad hasta la luz, desde la depresión a la alegría de Ser; es una vida cotidiana con sueños, tristezas, el amor, la muerte…; es el descubrimiento de una flor hermosa, dentro de sí, donde reside Todo.
 
http://creatuvidaahora.wordpress.com/

miércoles, 20 de agosto de 2014

 
“Los años enseñan muchas cosas que los días desconocen”

Ralph W. Emerson


TERESA Y EL TIEMPO

El camino está en las mismas calles de siempre. En las ignoradas calles que nunca son las mismas si pienso en ella, porque pienso en Teresa y eso hace que todo cambie y que hasta las calles pierdan su integridad y su nombre; que nada sea igual y que todo sea lo mismo, porque ella viene y el mundo da un vuelco, es amable y es otro, es ella.

Teresa, te apareces de golpe en todos los detalles que tú ves y que ahora yo veo en tu recuerdo. Y te veo diáfana, cristalina. Me llegas tan cerca que te huelo y te escucho. Tu risa se me escapa entre el aire y el oído atento a todo lo que tú puedas decirme. Y espero que me cuentes de la vida con esa sonrisa vuelta al infinito en el rostro de tu propio Universo.

Yo, que siempre quise ver por tus ojos, puedo verlo todo ahora. Tus ojos ven y enseñan el concepto del tiempo elevado a su exactitud máxima. La exactitud de la palabra antigua que se esconde de los ojos nuevos. Tus ojos de tiempo y los míos buscándose en los tuyos, como las estrellas mirándote cuando duermes, buscándose en ti porque necesitan mirarse en tu espejo. Y estrellas y soles. Tiempos y lunas. Edades y cuentos.

Y vida contigo y vida sin ti.

Quizás fuera una confabulación que el Tiempo y la Eternidad estuvieran unidos en una chiquilla traviesa y sentimental, entre juegos malabares con el espacio, donde no existe la medida ni las reglas que niegan el juego de la risa o el llanto.

Y han pasado tantos años que ya no me importa cuántos, porque a mí siempre se me dio mal hablar del tiempo, o llevar la cuenta de sus trazos, y más desde que ya no veo tus ojos de filósofa niña, tierna aprendiza de maga.

Puede ser que los años pasen rápido y sin embargo a veces niego su avance. Ni las estrellas ni la luna, ni la enorme noche del mundo, me podían advertir de tu lejanía o tu distancia y mi destino lo marcaba un reloj de arena inconmovible, posado en el antebrazo de un armario carcomido y viejo, que vigilaba mis horas tristes.

Todavía me bautizo en el recuerdo de tus historias. Esas que vivíamos entre las líneas de los fantasmas de tantos y tantos objetos o flores que se quedaban secas en los libros. Aún puedo volver a nuestros días y montar en los carros de fuego que imaginábamos por el asfalto o por el campo.

Y cuando te pienso estás. En mi mente apareces, frenética y humilde, santa, relajada y reflexiva, cariacontecida de sucesos y ademanes, florida y sempiterna, arrolladora, preciosa mensajera de los lirios y las rosas.

Te recuerdo Teresa, siempre lo hago. Todavía hoy, en las tardes verdes de mi jardín descuidado, cuento las pocas flores que vuelven cada primavera y huelen la verja por si apareces. Y comprendo el gran secreto que me has enseñado con el madurar de los días y los meses, en la danza sobre mi mente de varón que nunca supo de magias infantiles o de la tímida banalidad de los rastros de la belleza. Tú eras la belleza. Ya sé que la belleza es simple y hermosa; siempre lo es. No por vivir, siempre hay luz ante los ojos. No por morir, se pierde la belleza. La belleza permanece apostada tras los ojos, para resurgir de las cenizas que sobreviven al calvario de la duda.

Y tú no eres duda ni eres cenizas. Eres ojos y eres tiempo porque no te vas nunca. Mis ojos se quedan en los tuyos cuando te miro en tu recuerdo. Éramos dos que se confundían en las palabras o en la dicha. En las calles o en los árboles. Por el aire o en los aviones inventados, que todavía nos llevan a países desorientados por el rumbo de nuestras voces.

Ahora sé que tú nacías a cada instante y todo lo veías. Estás hecha de tiempo. No mueres y no vives porque no te afectan los años, que ya no existen. Ni te ven las hojas secas, ni los pájaros bondadosos. Ni los ríos mansos que bañan los poemas que leías en los libros. Ni las frutas ardorosas que rezumaban en tus manos, o en gotas por tus rodillas. En los arbustos de flechas escondidas, de papeles en la madera, con corazones o cruces. En los años y en los días.

Es fácil de comprender el secreto del Universo habiéndote conocido. Tan simple como tu mano, Teresa. Como hablarte ahora y que tú no estés, y saber que existes porque no puede ser de otra manera. Porque paseo por las calles y veo tus galeones avanzando por las orillas de los lagos que no son, pero que me hablan de ti y me pisan los talones a cientos. Y ante los pies se me cae la fragilidad de las cosas, en la belleza de los gatos o en las miradas de las niñas hermosas que pasan por mi lado y que están en ti.

Es posible que estés en más partes que en ti misma. Te lo digo y no me oyes, pero sé que te llega de alguna de las maneras simples y magnánimas que merecen la existencia.

Por eso voy a buscarte, Teresa. Hay un lugar en el mundo en que estás y yo puedo encontrarte. Sabes que nos encontraremos porque así lo escribimos y porque así debe ser. Debe ser lo que es debido a las cosas y al resto del mundo.

Y un rumor del mundo se ha filtrado por la ventana vieja, con los años que no perdonan la pintura fácil de desconcharse, o de pulirse a sí misma en aristas mínimas de polvo. Nadie vive ya en la casa. Sólo yo y la anciana araña Benita que tú renombraste una tarde cuando la veías tejer entre sus manos de fábula los musgos verdes y las franelas floridas, que habrían de vestir no sé qué hijos o nietos que tenía escondidos por sus aposentos de hojarasca y helechos. Ahora la veo tejer; siempre activa teje y observa si alguien más lo hace, mientras construye castillos y fortalezas para el invierno y cuelga cortinas de hilo de nombres extraños y sugerentes.

También veo las mariposas de color añil y amarillo, revolcándose por los tiestos al sol, en la interminable tarde veraniega.

Recuerdo los trenes. A nosotros siempre nos gustaron los trenes. Su símbolo nos llevaba por el camino de los raíles que se agarran a la tierra y no la sueltan jamás, cadenciosos y fuertes en su metal lleno de brumas.

Hace frío, pero siento una calidez extrema que se pierde por los árboles, o por los desiertos que no tienen flores, ni arena, ni sal, ni ojos para ver el sol tras las nubes; ni para ver los almendros floreciendo en cascadas solo para que tú los veas.

Miro el cristal y te veo reflejada. Me nacen al verte todos los árboles del mundo, frondosos y dispersos, que vienen y duermen entre los rayos del sol que se cuelan por todas partes.

Estoy en mi lugar en el mundo. Pero a mi mundo le faltas tú desesperadamente, y buscarte es encontrarme pasados los años, que son ilusión de que tú no estás. Nunca te fuiste del todo. Te quedaste arrinconada en el mejor de los espacios que tenía por dentro y aguardaste mi llegada para seguir contándome innumerables parajes de la gloria. Y ahora desde la gloria misma me llamas y me lo recuerdas. Sonríes. Y te veo al fin, incrédulo, pero te creo porque eres tú. Te ríes y la tierra que recoge la lluvia ya no es la misma. Es más verde, más hermosa. Es distinta, como toda tú y todo yo. Que no soy yo cuando nos miramos y nos confundimos. Yo soy tierra y tú me alcanzas porque eres agua. Y cuando el aire nos mueve nos abrazamos.. Y ya siempre será igual.

Después de los años, de las horas, los minutos se detienen para siempre, entre nudos que crecen y crecen. Hay más tiempo y es eterno. Se amplía el horizonte que nos mira, crecen los soles y el espacio se agranda. Tú vienes y yo voy. Estamos juntos y lloras. Y aunque lloro, también sonrío, porque ahora siempre será así.

Ahora siempre será igual, Teresa. Ya no te marcharás nunca, ni yo tendré que volver a buscarte. Tendremos que encontrar otros galeones y otros barcos distintos para inventar nuestra historia y volver a encontrarnos.

Y volver a buscarnos y siempre volver. Volver a buscarnos para estar juntos.


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 IBR (Bilbao, 2003)
 
 

jueves, 14 de agosto de 2014

 
Desvelos
 
Colección de relatos contra la violencia de género
 
 

 
        Teresa Iturriaga Osa, doctora en Traducción e Interpretación de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, ha reunido en un libro las experiencias de ocho mujeres víctimas de malos tratos acogidas en pisos tutelados de Gran Canaria, cuyas vivencias tratan de servir como terapia para que otras mujeres en su situación superen lo vivido.
 
        En el libro, bajo el nombre de "Desvelos", ocho mujeres cuentan cuáles son sus ilusiones y proyectos a partir de la experiencia de dureza y crueldad que han sufrido con los malos tratos.
 
        El hecho de elegir mujeres que han estado acogidas en recursos de la red insular se debe, según la autora del libro, a una simple razón. "Las casas de acogida les han supuesto a estas mujeres un nuevo renacer, y de ahí el título del libro. hasta ese entonces, tienen la sensación de contar con un velo que les impide ver la vida, y se dan cuenta que ese velo puede desaparecer y superar las malas experiencias".
 
        A través de conversaciones con ellas, la autora redactó ocho relatos donde hablan de sus historias y de su futuro. Uno de los más duros es "Una mujer diez", donde una mujer filipina cuenta cómo llegó a la isla para limpiar en una casa y cómo sufrió durante los años posteriores malos tratos muy graves. «A partir de una denuncia, salió de su situación y siempre le pedía a Dios que alguien contara su vida para que el resto de mujeres supieran que se puede salir».
 
"Desvelos" en formato digital, descarga gratuita:
 
 
 

lunes, 11 de agosto de 2014

 

Gabriela Mistral

Decálogo del artista



I. Amarás la belleza, que es la sombra de Dios sobre el Universo.

II. No hay arte ateo. Aunque no ames al Creador, lo afirmarás creando a su semejanza.

III. No darás la belleza como cebo para los sentidos, sino como el natural alimento del alma.

IV. No te será pretexto para la lujuria ni para la vanidad, sino ejercicio divino.

V. No la buscarás en las ferias ni llevarás tu obra a ellas, porque la Belleza es virgen, y la que está en las ferias no es Ella.

VI. Subirá de tu corazón a tu canto y te habrá purificado a ti el primero.

VII. Tu belleza se llamará también misericordia, y consolará el corazón de los hombres.

VIII. Darás tu obra como se da un hijo: restando sangre de tu corazón.

IX. No te será la belleza opio adormecedor, sino vino generoso que te encienda para la acción, pues si dejas de ser hombre o mujer, dejarás de ser artista.

X. De toda creación saldrás con vergüenza, porque fue inferior a tu sueño, e inferior a ese sueño maravilloso de Dios, que es la Naturaleza.

sábado, 9 de agosto de 2014


Flores de Bach para mujeres






Las mujeres padecen algunos problemas exclusivos de su género. Para esos problemas también existen Flores de Bach específicas.

Este tipo de situaciones en la mayoría de los casos tiene relación con la mujer que más influencia tuvo en nuestra vida: nuestra propia madre. Ella es la que define en mayor grado la feminidad propia de cada mujer.

Entonces es importante explorar la relación con la madre, y de ser necesario dar terapia floral. Puede ser necesario dar flores para el perdón, para romper con el pasado, etc.

Por ejemplo, con la pérdida, ausencia o abandono de la madre, la carencia de afecto materno, una pobre imagen materna, una madre de apariencia o actitud muy masculina, una madre muy rígida e inflexible, una madre débil y sumisa, etc.

También se debe de explorar el tema de la sexualidad, si hubo algún abuso, si hay rechazo hacia los hombres, si hubo una madre promiscua o infiel, si hay grabaciones mentales negativas hacia el sexo o la maternidad, etc.

En caso de haber sufrido un trauma en relación con algún aspecto femenino, también se puede dar Rescue Remedy.

Un excelente libro que trata a detalle todos estos temas y muchos más (como las mujeres solas, las mujeres en el trabajo, los exámenes médicos, la viudez, la actitud ante la muerte, los embarazos no deseados, los abortos, enfermedades de transmisión sexual, etc.) es Los Remedios Florales del Dr. Bach para Mujeres (eficaces terapias para los trastornos femeninos), de Judy Howard.

Algunas aplicaciones de las Flores de Bach para mujeres son:

  • Pubertad
    • Crab Apple si algo no les gusta de sí mismas.
    • Heather si están obsesionadas con ellas mismas.
    • Chicory para el deseo a ser el centro de atención.
  • Tensión premenstrual y Problemas de menstruación
    • Walnut para adaptarse a los cambios.
    • Beech para la intolerancia.
    • Cherry Plum para los pensamientos irracionales y la pérdida del control.
    • Crab Apple para los granos en la cara y la hinchazón, si se siente sucia.
    • Holly para los celos, envidia, odio, deseo de venganza, etc.
    • Hornbeam si no se tienen ganas de hacer nada.
    • Impatiens si hay irritabilidad.
    • Mustard si hay depresión.
    • Willow para el resentimiento.
  • Embarazo (véase la página Flores de Bach para el embarazo)
  • Parto (véase la página Flores de Bach para el embarazo)
  • Lactancia y postparto (véase la página Flores de Bach para el embarazo)
  • Infertilidad
    • Aspen para la angustia y ansiedad.
    • Impatiens para la impaciencia.
    • White chestnut para la preocupación rumiante.
    • Gentian para el desencanto y la falta de ánimo.
  • Problemas sexuales
    • Hornbeam y Olive para el agotamiento y la falta de energía.
    • Wild Rose para renovar el interés y la motivación.
    • Crab Apple para la sensación de que el sexo es sucio.
    • Agrimony para los que dan la apariencia de que todo está bien.
    • Rock Water para quienes son muy rígidos e inflexibles.
    • Holly para despertar el amor.
  • Menopausia
    • Walnut para los cambios mentales, emocionales, corporales y de estilo de vida.

 
 
 

miércoles, 30 de julio de 2014

 
LITERATURA DE MUJERES
QUE ESCRIBEN
EN CANARIAS Y MARRUECOS


QUE SUENEN LAS OLAS
 
Colección de relatos

 


PRÓLOGO

Teresa Iturriaga Osa

 
        Conocí a la escritora y periodista marroquí Leila Chafai un día de mayo, en la Plaza de las Ranas, quería hacerle una entrevista sobre la literatura femenina en Marruecos. Susana Guzner me había llamado la víspera para decirme que acababa de escucharla en una conferencia organizada por Dolores Campos-Herrero en Las Palmas de Gran Canaria y le había pedido su número de móvil para que nos pusiéramos en contacto. Así ocurrió, de manera espontánea y vital, como a veces ocurren las cosas en sus novelas, historias forjadas al ritmo de sus más “insensatas geometrías”. Bien, me gusta que llegue lo inesperado, pensé al colgar el teléfono. Después, dirigí el ratón hacia el navegador y la busqué para preparar mi entrevista. Nada... un artículo, una conferencia, poco más en el grandioso mundo de Internet. De forma automática, introduje las palabras mágicas “Literatura femenina en Marruecos” y convoqué a las hadas del google. Ellas vinieron a mí al instante, locas por mostrarme sus tesoros, velados enigmas que fui descubriendo con paciencia de internauta de la noosfera. Entonces lo leí: “Nos equivocamos cuando decimos que el azar no existe. Porque cuando te ofreces una hora para vagabundear sin fijarte una meta concreta, creas ya un territorio en el que el azar puede manifestarse”. Y esas palabras de Fátima Mernissi resonaron en mi corazón durante días hasta que algo se transformó en mí completamente.

        Durante la entrevista, de repente, se nos había ocurrido la posibilidad de una publicación conjunta de relatos escritos por mujeres que viven en Canarias y Marruecos. El azar había encontrado un resquicio para crear mientras todo iba ensamblándose poco a poco como por arte de magia. Hablamos con Lola Campos, que contactó con un grupo escritoras e ilustradoras encantadas de participar en el proyecto; Leila, por su parte, encontró sus flores en Marruecos. Entonces, el título nos llovió desde el oeste como un don de alma sensible, que envuelta entre cuatro glorias pronunció: “Que suenen las olas”. Eran palabras de poeta. Nacía así una colección de relatos inspirados en paisajes cercanos en la geografía, rozados por un mismo océano, pero alejados por miles de kilómetros de historia y de cultura.

        Las autoras de las dos orillas han dedicado este libro a las mujeres de todas las culturas del mundo, insistiendo en la importancia de potenciar la escritura femenina como puente de diálogo entre culturas. Desde el primer momento, la publicación fue del interés de Magaly Miranda Ferrera, directora de Obra Social de La Caja de Canarias, a quien agradecemos su colaboración en este proyecto intercultural.

Desde Canarias:

Berbel, Edelmira... ¿Me oyes? Ilustración La fortaleza del desierto, de Marta Vega.

Dolores Campos-Herrero, Entre todas las mujeres. Ilustraciones María y María y cúpula, de Sira Ascanio.

Susana Guzner, La náufraga. Ilustr. de Cheres Espinosa.

Teresa Iturriaga Osa, Tu nombre es Véronique. Ilustr. de Cheres Espinosa.

Macarena Nieves Cáceres, Mujeres de sal. Acción fotográfica de M.N.C., proyecto Picacho.

Cristina R. Court, Un ángel en Aid el-Kebir. Ilustr. de Carmen Llopis.

Desde Marruecos:

Latifa Baqua, La habitación de al lado.

Fatima Bouziane, De Tom y Jerry a Tom Cruise.

Leila Chafai, Algo parecido al asombro.

Latifa Lbsir, ¡Tengo miedo de…!

Rabea Rayhane, El último dolor es un cuadro.

        Las fotografías e ilustraciones que acompañan los relatos árabes son de Isabel Conde Ibarra y la portada del libro es obra de la pintora Leonor Härdi. Las autoras de Marruecos escribieron sus relatos en árabe y, posteriormente, Leila Chafai los tradujo al español. Y quien escribe estas líneas se encargó de la coordinación, revisión y adaptación de esos textos traducidos por las posibles pérdidas o errores de sentido que pudieran producirse en el paso de una cultura a otra.

        En cuanto al contenido de esta colección de relatos, podría decirse que se abordan temas actuales de la vida íntima y onírica de las mujeres de todas las culturas. Es una selección de textos de escritoras de todas las edades y estilos en la que se muestra una forma de trabajar desapegada de los roles culturales de género. El campo de la literatura es tan amplio y diverso que parece absurdo reivindicar el género de la obra artística en el siglo XXI; sin embargo, seguimos comprobando cómo casi todos los escritores actuales de Marruecos son hombres y, en ese sentido, debemos admitir que en Occidente también quedan muchas telarañas.

        Pero, felizmente, dentro del discurso moderno y contemporáneo islámico, se va abriendo un nuevo contexto de esperanza en el marco de los asuntos referidos a las mujeres musulmanas. Las reglas del Islam y sus principios también van adaptándose a los nuevos tiempos. Por ello, el rasgo caracterizador de estos relatos -tanto en español como en árabe- es la voz clara y espontánea de sus autoras, que se expresan con la sabiduría de una madurez que hace añicos las bases que sostenían la ingenuidad del modelo de mujer tradicional. Su escritura está llena de la profunda dimensión de lo femenino como algo totalmente biológico, emocional, humano hasta los huesos, ésa es su virtud. En efecto, las autoras insisten en dar a sus personajes la fuerza de su verdadera manera de ser, y, al darles esa transparencia esencial, el monólogo interior que nos ofrecen revela una escritura de gran profundidad psicológica. Por un lado, la mujer árabe presenta una fuerte complejidad desconocida para el mundo occidental, derivada de su implicación profunda en la vida real y cotidiana de las ciudades y los pueblos de Marruecos. Por otro lado, las autoras de los textos españoles también reúnen en sus figuras literarias la complejidad de una personalidad que dista mucho de ser un paisaje trillado y uniforme. Sin ese trasfondo psicológico, unas y otras experiencias son imposibles de comprender en esta colección de relatos breves que ordenan y dirigen el universo multicolor femenino.

        Es muy importante difundir el conocimiento de las culturas a través de las voces de mujer. Este abrazo literario y artístico podría abrir un camino de intercambios fecundos entre Canarias y Marruecos. Por ello, dejemos hablar al mar y que suenen las olas por donde quieran.